Palabras desafortunadas en detrimento de una imagen
Resulta increíble que personas con inteligencia sobresaliente, no sean capaces de controlar sus palabras. Tal vez por ser demasiado temperamentales y no saber controlar sus emociones, el resultado es un profundo daño a su imagen personal. ¿Qué actitudes debe asumir una persona así, que le permitan reposicionar su imagen? Acompáñeme a descubrirlo.
Vivimos en un mundo lleno de percepciones más que de realidades. En tan sólo siete segundos, te formas una imagen positiva o negativa de una empresa, producto, servicio o persona, y esa representación mental que tienes en la cabeza, es la que corresponde a tu realidad y, por lo tanto, es verdadera para ti.
Este proceso de construcción de imagen que inicialmente es inconsciente, posteriormente se hace consciente cuando volvemos a tener contacto con la persona, empresa, producto, etc. Y mientras más repetitivos sean estos mensajes se hará más real y verdadera una imagen pública acerca de algo o alguien.
Por ejemplo, acabas de conocer a una persona que te impresionó por su inteligencia. Segundos después tu cerebro se forma una imagen pública en donde relacionas esa cualidad que viste, con otras. Esto no quiere decir que necesariamente las cualidades que tú imaginaste, esa persona las tiene. Sin embargo, cuando vuelves a estar en contacto con esa persona, y te diste cuenta que efectivamente es muy inteligente, pero sus palabras contradicen la imagen pública positiva que te creaste de el/ella.
Las palabras desafortunadas que usa una persona, generalmente, hablan de la personalidad y carácter de esa persona. Es un espejo de lo que trae su corazón y mente. A través de ellas, deja ver que tan paciente, profesional, honesta, confiable y agradecida, por mencionar algunas características, es.
Cuando existe una incoherencia entre la imagen que ves en una persona, como su sonrisa, apariencia personal, sus palabras, y la que no ves, como su humildad, confianza, seguridad, amistad, etc.; es cuando una imagen pública es inefectiva.
En lo personal, me he enfrentado con directivos y profesionales muy inteligentes pero sus palabras me han dejado ver a seres humanos déspotas, prepotentes y engreídos. Sus actitudes más recurrentes son las de humillar a otros, levantarles la voz, insultarlos, hacerlos sentir siempre mal, con lo que se ganan el desprecio y el rechazo de los demás.
Dice una frase que el más grande anhelo del hombre es verse aceptado, mientras que su más grande miedo es verse rechazado. Y muchos, pareciera, que olvidan que la inteligencia también es cuestión del manejo efectivo de sus sentimientos y emociones.
Toda persona cuyas palabras, cada vez que abre la boca, son desafortunadas y ya se ha dado cuenta de ello, y desea reposicionar su Imagen Pública, debe saber que la clave de esto, está en el conocimiento de su persona. Si estás en esta situación, contesta de forma personal las siguientes preguntas: ¿Quién soy yo?, ¿Qué pienso de mí?, ¿Quién soy para los demás?, ¿Qué piensan los demás de mí?
Aunque parezca algo muy sencillo, en realidad, hacer el anterior ejercicio es un trabajo bastante complejo. Siempre será más fácil ver lo que el otro hace mal, que reconocer que hace uno mal.
Una vez que ya lo conociste, debes preguntar a los demás, sobretodo, personas que tienen contacto seguido contigo, que percepción tienen de ti. De los resultados esta investigación, se diseña entonces una estrategia que te permita cambiar
Cuando tienes compromiso y convicción por el cambio, y demuestras que quieres ser otro a través de hechos concisos que evidencien que asumes actitudes más positivas y tus palabras lo respaldan, entonces, lograrás que los demás te acepten.
Mucho cuidado con las palabras y declaraciones que empleas a diario. No permitas que empañen tu Imagen Pública.
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