Todos poseemos una visión singular, de nosotros mismos y de nuestro futuro. Y esa visión produce consecuencias. Más que cualquier otro factor, la visión incide en nuestras elecciones y en la forma que empleamos nuestro tiempo. Si nuestra visión es limitada, tendemos a basar nuestras elecciones sólo en lo inmediato. Reaccionamos a todo lo que es urgente, al impulso del momento, a nuestros sentimientos (o estados de ánimo), al limitado conocimiento de nuestras opciones y a las prioridades de los demás. Dudamos y fluctuamos. Lo que pensamos respecto de nuestras decisiones (y del modo en que las tomamos) varía día tras día.
¡El poder de la visión es increíble!La visión constituye la mejor manifestación de la mente creativay la principal motivación de la acción humana.
Cuando hablamos de "la pasión por la visión" nos referimos a la profunda y sólida energía que proviene de una "visualización integral". Este tipo de visión está basada en principios y trasciende a Chronos (el concepto más métrico del tiempo), incorporando -además- el concepto "Aeon" del tiempo (que en griego significa edad, vida). O sea, una visión que penetra en la esencia del "qué somos" y "quienes somos" . Una visión que se nutre de la contribución singular que estamos capacitados para hacer: del legado que podemos dejar. Así, clarifica propósitos, indica direcciones y nos fortalece para actuar más allá de nuestros recursos. La llamamos "pasión" porque esta visión llega a ser una fuerza motivadora tan poderosa que se convierte en el "ADN" de nuestra vida. Uno de los procesos de aprendizaje continuo más poderosos que hallamos al cultivar la pasión de la visión, es crear (e integrar a nuestra vida) un Enunciado de Misión Personal. Este "enunciado" es un documento que expresa el sentido -o propósito- de nuestra vida. Redactar el Enunciado de Misión Personal es un proceso de reflexión (que nos lleva a un conocimiento más profundo de nosotros mismos). Usted... ¿ya escribió el suyo?Quienes intentan escribir un Enunciado de Misión por primera vez, a menudo lo hacen apresuradamente (durante un seminario intensivo, o para agradar a otras personas)... No pagan el precio de crear una "conexión profunda". Así, sus enunciados se convierten en un conjunto de trivialidades, en un "deber" más a realizar y terminan guardados en algún lugar... para siempre. Cuando hablamos del proceso continuo de redactar un "Enunciado de Misión Personal", hablamos de acceder a una conexión abierta con nuestro Ser. De crearla, con la energía profunda que proviene de desear encontrar quiénes somos y quiénes queremos ser. Hablamos de crear una visión poderosa basada en principios, que asegure un verdadero éxito (bien definido y totalmente integrado con usted). Hablamos del sentimiento de entusiasmo y aventura que crece, cuando usted logra "conectarse" con aquello que desea hacer, y de la profunda satisfacción que deriva de su cumplimiento.
"RECUERDA... Mereces todo lo bueno que hay en el universo"
enero 09, 2008
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