¿Cuál es la diferencia entre algo que se considera científico de algo que no? La respuesta es: pruebas y medición. Una teoría se considera válida cuando ha sido sometida a procesos de prueba y medida por varios científicos diferentes y en situaciones distintas, con los mismos resultados.Cuando una teoría no es sometida a procesos de prueba y medición la llamamos ciencia ficción. También podemos llamarla creencia o fe. La ausencia de pruebas y medición es fe. Una teoría pasa de ser considerada ciencia ficción a ciencia cuando es sometida a procesos de prueba y medición. Cuando hacemos algo en un modo no científico, usamos la fe como forma de establecer un punto de vista sobre ese algo. En nuestra cultura existen multitud de cosas que no se pueden someter al criterio de la ciencia, que no se pueden probar y medir: mitos, leyendas, supersticiones, adivinanzas, creencias, religiones… Todo eso no se puede probar, pero hay millones de personas a lo largo de la historia que lo han creído y siguen creyéndolo a pie juntillas, a pesar de ser cosas completamente subjetivas e inmedibles. Por ejemplo, nadie nunca ha sido capaz de probar la existencia del "Ángel de la Guarda", aunque hay millones de personas que creen en su existencia, le rezan todos las noches y están convencidas de que les está protegiendo. Esta creencia les proporciona a estas personas una ventaja de seguridad, de confianza, la garantía de que alguien vela por ellos. A otros muchos millones de personas esto les parece una estupidez.De los 5000 millones de personas que pueblan la Tierra, un gran porcentaje cree en alguna de sus religiones. A los cristianos les parece absurdo que alguien pueda creer que el paraíso está lleno de vírgenes, a los musulmanes les parece sorprendente que alguien pueda creer que podamos reencarnarnos en muchas vidas, a los hinduistas les parece cómico que alguien pueda creer que alguien pueda resucitar de entre los muertos, a los judíos… Miles de religiones, grupos y subgrupos, cada uno de ellos con creencias particulares.Estos sistemas de creencias hacen que los creyentes hagan un acto de fe y crean en cosas que no son capaces de probar o de medir. Las creencias religiosas están fuera del sistema científico. No hay forma humana de saber si lo que dicen es cierto, si tiene alguna base real. Sobre creencias no se puede discutir. Se cree o no se cree.Para ser científicamente válida, una teoría tiene que ser capaz de ser probada o medida. No es suficiente con medir el número de gente que cree en algo para que sea cierto. Por muchos millones de personas que crean que la Tierra es plana, no convierte a la Tierra en plana. La Tierra, mientras no se demuestre científicamente lo contrario, tiene tres dimensiones y no dos.A veces creemos en cosas porque nunca nos hemos puesto a pensar seriamente en ellas por nosotros mismos. Alguien nos dijo que eso era verdad y lo hemos creído sin plantearnos nunca la posibilidad de que no fuera cierto. Protegemos nuestras creencias porque nos dan seguridad. La mayor parte de las personas creen aquello que les enseñaron de niños y nunca más se lo han replanteado.
Aaron Ciechanover obtuvo el Premio Nóbel de Medicina en el 2004 por sus estudios sobre la degradación de las proteínas. Robert H. Horvitz recibió el Premio Nóbel de fisiología en el año 2002 por sus investigaciones sobre el cáncer. Roy Glauber consiguió el Premio Nóbel de física en el año 2005 por sus estudios sobre física cuántica. Los tres tienen algo en común: son científicos y tienen unas firmes creencias en la religión judía. Podríamos usar ejemplos de científicos de otras religiones.Un científico judío, cristiano, musulmán o de cualquier otra religión aceptará como válidas sólo las teorías que se hayan probado y medido, mientras creerá sin ninguna duda en lo que le dice su religión, a pesar de que vaya en contra de todas las teorías científicas existentes. No son cosas contradictorias, son cosas que están en niveles distintos y que no se pueden comparar.No hay ningún problema en sostener ambos puntos de vista, el de lo que sabemos porque lo hemos comprobado por nosotros mismos, y aquello otro en lo que creemos pero no podemos probar. Lo importante es saber distinguirlos claramente y tenerlos perfectamente delimitados. Los problemas surgen cuando los mezclamos o cuando tratamos de imponer nuestras creencias a los demás, a través de leyes o de normas. A lo largo de la historia se ha torturado, encarcelado y asesinado a personas que creían cosas diferentes. En nuestro mundo actual eso sigue ocurriendo en muchos países, incluso en los países que consideramos civilizados: tratan de convertir en ley cosas que únicamente son creencias morales, puntos de vista religiosos o enfoques provenientes de la cultura o de grupos de presión mediáticos.Lo que quiero que pienses en los próximos días es en distinguir aquellas cosas que sabes porque las has comprobado y aquellas otras en las que crees sin haberlas puesto nunca en cuestión.Me gustaría que exploraras tus creencias sobre el trabajo, sobre la vida, sobre la familia, sobre tus relaciones de pareja... Sólo tus creencias. La próxima semana hablaremos sobre aquellas cosas que puedes probar y medir.Es muy importante para mi saber tu opinión. ¿Conoces casos de leyes injustas impuestas a toda la sociedad por grupos religiosos o políticos? ¿Hay en tu vida creencias que chocan con tu parte racional?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario