mayo 05, 2008
Observa la rosa y el rosal
La belleza no está en lo físico. Todos conocemos personas muy agradables y magnéticas que no responden físicamente a los estándares de belleza del momento. Como así también hay modelos que no son atractivas, excepto cuando están actuando o modelando. El apogeo físico pasará rápidamente. Una rosa tiene solo pocos minutos de esplendor. Sin embargo, cuidamos el rosal, pues tiene la cualidad de ofrecernos muchas rosas, muchos momentos de belleza.Lo dicho es una realidad, pero a muchas personas no termina de convencerlas pues no se tienen confianza a sí mismas. Yo mismo tuve esa experiencia. Durante niño y joven me sentía feo y nada atractivo. No pude darme cuenta que había alrededor mío chicas que me deseaban como persona. Simplemente en mi esquema mental no cabía tal posibilidad. Posteriormente pude recordar qué incidente de la niñez se me grabó en la mente y me convenció de ello.Ese es el asunto esencial. Hay mensajes que se registran en nuestra mente haciéndonos creer que no somos atractivos porque no respondemos a la moda vigente en cuanto a peso, color o estatura. Y mientras no se elimine ese mensaje, lo seguiremos creyendo.Aprendí y enseño en mi curso "Desarrollo de la Bioenergía", una gran cantidad de técnicas para recuperar la seguridad y el magnetismo con que todos nacimos y que por diversas razones puede irse perdiendo en la vida. Iré explicando lo más esencial en este Ezine en los siguientes números. Por ahora, comenzamos con este principal mensaje: tú puedes ser magnético o magnética, tú puedes ser atractivo para los demás. Y se acercarán a ti las personas que sepan valorar tu fuerza y belleza interior. Tal vez, algunos no se sientan atraídos por tu físico, pero esas personas no valen la pena y no serías feliz con ellas. Alguien que no sea capaz de fijarte en tus capacidades y tus cualidades, en tu inteligencia, en tu capacidad de amar, entonces esa persona no te merece.Vale lo mismo de tu parte. No te fijes en la apariencia física solamente, pues el cuerpo pronto cambiará. No te fijes tanto en la rosa, sino en la fortaleza del rosal.
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