septiembre 30, 2008

La seguridad como valor

Al nacer, el ser humano requiere del sentido de la seguridad a través del cuidado de otros, como son los padres, hermanos o algún otro adulto. Este proceso natural de dependencia tanto física como afectiva, es primordial en la conformación de la identidad de la persona en su etapa de niñez. La calidad de la relación existente entre el adulto y el niño será determinante en el fortalecimiento de la autoestima o amor propio, enseñándole las pautas necesarias para la sobrevivencia y para el desarrollo armonioso e integral de su personalidad.Ese sentido de valor o amor propio denominado autoestima, es factor clave para el desarrollo de la seguridad tanto física como psicológica de la persona, ya que se trata de la seguridad en sí mismo, donde la preservación de la integridad y de la salud pasa a ser un valor de vida. Como valor vital, se requiere desarrollar la consciencia de que la seguridad como sentido de cuidado, es un asunto de cada persona y no de otros. Indudablemente que existen condiciones de riesgo y de accidentes tanto en el hogar, en los colegios como en los sitios de trabajo; no obstante, la responsabilidad vista desde afuera reside en aportar los conocimientos y señalar los potenciales riesgos, así como especificar los comportamientos necesarios que preserven el bienestar.En las empresas, la responsabilidad supervisoría ante este factor, consiste en velar por mantener condiciones seguras y señales de alerta sobre aquellos comportamientos claves, necesarios en cada puesto de trabajo, conforme a las prácticas operativas existentes y al ambiente donde se desarrollan. Al mismo tiempo, mantener esquemas prácticos y sencillos de "feedback" acerca de los distintos acontecimientos y los mecanismos a implantar para mejorar aquellas condiciones que contribuyan a un trabajo seguro e incentivar niveles de alto desempeño y productividad.Uno de los aspectos relevantes de la gestión supervisoría, está enmarcada en un conocimiento acerca de sus colaboradores, sus actuaciones, sus debilidades y fortalezas en lo que compete a su desempeño, aunado a las expectativas y motivaciones individuales que puedan ser marco de referencia para un actuar seguro en la ejecución de los roles que les han sido designados.Hay que considerar, que tanto la integridad física y psicológica del supervisor como la de sus colaboradores, están enmarcadas en las motivaciones y en la identidad individual, donde la historia familiar y por ende, la calidad del desempeño alcanzado en los distintos roles de vida, tienen como fundamento un sistema de principios y valores que requieren ser alineados con los organizacionales, correspondiéndose en beneficio de las distintas partes (empresa-trabajador).

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