octubre 05, 2008
Si el agua sube, sube tú también si no quieres ahogarte
En las primeras reflexiones estuvimos viendo las Leyes de la Inteligencia. Vamos a seguir con las Reglas de la Inteligencia. Yo, como tú y como todo el mundo, aprendo de lo que ocurre a mí alrededor, de las personas que me rodean y de las circunstancias. Y sobre todo aprendo de la naturaleza. Muchas personas me preguntan de dónde saco el contenido para mis reflexiones. La respuesta es muy sencilla: todas las reflexiones son consecuencia de cosas que me ocurren en la vida cotidiana. Observo lo que ocurre en mi vida cotidiana y saco conclusiones. Si quiero solucionar un problema o necesito entender algo, observo la vida cotidiana. El pensamiento metafórico es la capacidad para establecer conexiones entre dos cosas diferentes, debido a que comparten un rasgo común o ejemplifican un principio compartido. Las metáforas crean eslabones entre los atributos de algo y nuestra propia experiencia. Si quiero explicar que dentro de nosotros existe la posibilidad del cambio, puedo hacer una metáfora con una larva que se convierte en una preciosa mariposa. Pero también puedo hacerlo al revés. Puedo hacer el proceso al revés. Puedo explicar las cosas con metáforas, pero también puedo usar las metáforas que me va presentando la vida para sacar conclusiones. Hoy te voy a poner un ejemplo. Quiero hablarte sobre algunas reglas de la Inteligencia, y te voy a decir cómo he hecho para llegar hasta ellas. Si lo hago yo, tú también puedes hacerlo. En España hemos tenido durante el último año una gran sequía. Sin embargo, estos últimos días ha llovido en abundancia. Hasta tal punto ha llovido, que hemos tenido en la ciudad en la que vivo un desbordamiento del río. El río se ha salido de su cauce en la parte baja de la ciudad y ha anegado viviendas, automóviles, calles, paseos…Yo tengo la costumbre de pasear por lo menos una hora todos los días. Mi recorrido favorito es por un paseo que sigue a este río a lo largo de 40 kilómetros. Es un camino precioso, muy cuidado, con bancos, papeleras, mesas para merendar, praderas de hierba, sotos, choperas, alamedas… Tras la riada, este paseo ha quedado casi devastado. La fuerza del agua ha arrastrado todo lo que ha encontrado a su paso. Es curioso ver cómo el agua ha dejado una marca incluso a tres metros por encima del camino.He estado reflexionando sobre lo que ha ocurrido y me permito transmitirte mis conclusiones. A pesar de que no se podía pasear por el camino habitual, yo he seguido paseando. Lógicamente he tenido que hacerlo desde zonas más altas. Regla de los niveles: Si el río se desborda, se puede seguir paseando desde niveles más altos, subiendo de nivel. Cuando hay problemas o dificultades, los problemas o dificultades se encuentran en un determinado nivel. La solución hay que buscarla en otro nivel diferente. Tengo un sobrino de seis años. El otro día se quejaba de que un compañero de colegio siempre se peleaba por todo y que él no quería ser su amigo porque le quitaba los juguetes y le pegaba. Su madre le dijo: "Si tu compañero se pelea contigo es porque no sabe cómo ser amigo tuyo sin pelearse. Lo importante es que sepas que él quiere ser tu amigo, porque si no quisiera ser tu amigo pasaría de ti. Si se pelea es porque quiere ser tu amigo pero no sabe cómo hacerlo sin pelearse. ¿Qué puedes hacer para que él comprenda que no necesita pelearse para ser tu amigo?"Mi sobrino se quedó pensativo. Ha dejado de ser un bebé y ha comenzado a ser un niño que piensa y razona. Pocos días después comentó que su compañero ya era amigo y que ya no se peleaba. "¿Cómo lo has hecho?" le preguntó su madre. — Ha sido fácil —contestó el niño— He dejado de pegarle yo a él y él ha hecho lo mismo.Hace bastantes años visité el Machu Pichu, en Perú. Llegar a la ciudadela desde el Camino del Inca es una experiencia fantástica y difícil de olvidar. En aquella época no había turismo debido a las circunstancias políticas que atravesaba el país y que hacían que el lugar no fuera seguro. Los robos y asaltos eran pan de cada día. Pero yo había ido hasta allí y no me podía marchar sin visitarlo. En Cuzco, la policía me desaconsejó el viaje. Me dijeron que era una locura hacer el Camino del Inca sin escolta. Yo les dije: "De acuerdo, acompáñenme, vengan conmigo". Y, ante mi asombro, me asignaron dos policías que hicieron el camino conmigo: uno que caminaba cincuenta metros por delante, y otro que caminaba cincuenta metros por detrás. Evidentemente, nadie nos molestó. Pocas personas habrán visitado el Machu Pichu sin estar rodeados de cientos de turistas. Yo lo hice, cambiando de nivel.¿Hay algo en lo que deberías cambiar de nivel? ¿Has solucionado algún problema recientemente cambiando de nivel?.
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