enero 19, 2012

El informe paralelo

Al finalizar un proyecto, es común que el líder del mismo elabore un informe de lo realizado, sea para presentar a un superior, a un cliente, o para registro interno. En este informe el líder vuelca los resultados obtenidos; los niveles de desempeño del equipo; los costos; los recursos utilizados; etc...

Si bien este tipo de informes son muy útiles para la evaluación de un proyecto, podrían ser de mucha más ayuda para un líder, si fuesen acompañados de otro informe paralelo. Este segundo informe sería un "reporte personal", que acompañaría al "reporte institucional" de rutina. Mientras el informe habitual incluye información objetiva y retrata una visión externa del líder respecto de su trabajo, el informe paralelo consistiría en una reflexión personal del líder respecto del proyecto. Así, a la visión técnica del proyecto, se sumaría una visión subjetiva, que permitiría una apreciación mucho más global y profunda.

Para comprender el "espíritu" de estos informes paralelos y sus rasgos generales, podríamos basarnos en los escritos de Marco Aurelio:
Este emperador, militar y filósofo romano, confeccionaba un tipo de informes muy particular después de sus misiones. Al contrario del resto de los generales, al culminar una batalla no describía los asedios, las bajas, los avances y retrocesos, las estrategias, el número de los prisioneros capturados, ni la cantidad de provisiones disponibles. En su informe, él volcaba sus estados de ánimo, sus ideales, la relación que había tenido con sus hombres, los dilemas enfrentados, los errores cometidos, sus tribulaciones, etc...

Con los sucesivos informes, Marco Aurelio completaba un diario personal. Al igual que el archivo de un directivo moderno, ese diario reunía todos los informes de sus proyectos y misiones. Pero, a diferencia de aquel, no consistía en un registro formal de tareas, recursos y resultados, sino en un relato informal de reflexiones, observaciones, impresiones y autocríticas. El objetivo de Marco Aurelio al término de su "informe", era clarificar sus pensamientos y emociones.

El emperador romano aprovechaba ese rato a solas durante el cual elaboraba sus informes, para evaluar los ideales que se había puesto como hombre y como gobernante y compararlos con las acciones reales volcadas en el campo de batalla. Cada pequeña decisión tomada -sea respecto de una táctica de avance, o de la racionalización de los víveres- era para Marco Aurelio un reflejo de la más fundamental decisión: ¿Qué tipo de hombre -y de líder- quiero ser? El analizaba cada "resultado" a la luz de esta pregunta.
Para un líder de hoy, la redacción de informes reflexivos -y no meramente descriptivos- como aquellos que elaboraba Marco Aurelio, puede resultar irrelevante y hasta una pérdida de tiempo. El paradigma actual respecto a un "informe de proyecto", es que éste debe servir a un líder para decidir, actuar, planificar, coordinar, resolver, terminar, etc... no para "pensar". Es decir, debe estar orientado a la acción y no a la reflexión. Asimismo, la sola idea de llevar un diario íntimo o un cuaderno de "meditaciones" como lo hacía Marco Aurelio, hoy se considera labor de monjes y sacerdotes que tienen "todo el tiempo del mundo" y no de hombres de negocios que deben resolver cuestiones urgentes.

Sin embargo, aunque actualmente veamos la administración y la meditación como mundos irreconciliables, Marco Aurelio supo conciliar ambos perfectamente. El conocía muy bien las responsabilidades y compromisos de la "vida práctica" y los cumplía diligentemente. Pero -al mismo tiempo- consideraba que el ejercicio de sus funciones no podía existir sin un momento de meditación que le ayudara a darle sentido y mejorarlo.

Los informes de Marco Aurelio no tenían por fin apartarse de la acción sino examinarla y -así- estar mejor preparado para enfrentar retos futuros, tanto intelectual, emocional como espiritualmente. Según este emperador, la reflexión interior ordena la acción exterior, porque muestra qué debe hacerse y qué evitarse y permite identificar puntos de mejora. Así, la práctica de la meditación se convierte en una tarea ejecutiva fundamental.

Como líderes, hoy corremos el riesgo de que las cuestiones prácticas, orientadas a la acción inmediata, dominen las cuestiones más intangibles, de largo plazo y sistémicas. Marco Aurelio nos previene de esto, proponiéndonos reflexionar intensamente luego de cada proyecto. Para ello, no es necesario que nos retiremos a la cima de una montaña: basta con sentarnos a solas unos minutos en nuestros escritorios, tal como lo hacemos cuando escribirmos nuestros "informes de rutina"... y escribir el informe paralelo.
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