Bien lo sabe el viejo maratonista que, antes de retirarse, lo intenta por última vez. Enfrentando la inmensidad de su ánimo a la tiranía de las coordenadas, de los metros por segundo, de su cuerpo deteriorado, siente que todo está lejos y que pronto será tarde. La fatiga de lo inalcanzable, la distancia y la brevedad de lo huidizo, el tiempo, son sus dos implacables adversarios. Pero, a pesar de los pesares, el campeón salta, corre, pedalea... mientras el cuerpo aguante. Pueden sobrevenirle todos los males, pero al menos estará a salvo del más terrible: abandonar sin saborear la belleza y la fuerza de la que es capaz...
Desde muy chico, Jimmy Morris soñó con jugar béisbol profesional pero los constantes traslados de su padre lo obligaban a dejar una ciudad tras otra...y un equipo tras otro. Tenía 14 años y ya se había mudado 12 veces. Finalmente su familia se instaló en Big Lake-Texas y allí estudió hasta convertirse en docente de química en la escuela secundaria local.
Antes de cumplir los veinte años, Morris sufrió lesiones en el brazo izquierdo y pérdida de masa muscular en el hombro, herida que lo incapacitó para iniciar una carrera como lanzador de béisbol. Sumado a ello, este pequeño pueblo de Texas no contaba con un equipo propio de béisbol ni con un campo de juego apto. El béisbol no existía en el pueblo, ni en las posibilidades físicas de Jimmy...
A pesar de ello, el joven profesor de química, que no podía vivir sin su pasión, decidió inaugurar un programa de entrenamiento de jóvenes en béisbol. Así, por primera vez, su pueblo obtuvo un campeonato de distrito. Este campeonato significó un lugar en la historia para Big Lake... y para Jimmy Morris.
El increíble triunfo fue motivado por una apuesta que Morris hizo con su equipo: si ellos ganaban el campeonato, él volvería a presentarse en la selección de jugadores para las grandes ligas. Los jóvenes ganaron y ahora, él debía cumplir su parte.
A pesar de que los doctores le advertían no hacer esfuerzos con su brazo izquierdo, Jimmy continuaba ejercitando su lanzamiento para cumplir su promesa. Finalmente se presentó a la prueba junto a más de cien jugadores, todos ellos muy jóvenes y sanos... y quedó seleccionado! Morris impresionó al exigente jurado con más de cincuenta lanzamientos por encima de las 97 millas por hora!
A pesar de sus limitaciones motrices y de su edad, logró su sueño veinte años después: jugar béisbol profesional. Jimmy Morris fue el novato "más viejo" en las ligas mayores de béisbol de los Estados Unidos. Con casi 40 años jugó dos temporadas para los Texas Rangers como lanzador profesional. Sus compañeros de equipo apenas superaban los veinte años de edad.
El triunfo sobre uno mismo es esa capacidad para no desalentarse, para no desesperar, para no renunciar. Es una medida interna y no una externa: luchar, esforzarse, insistir, jugar el juego. Seguramente, a Morris le costaba dolor y sacrificio forzar su brazo en cada lanzamiento.
Competir contra uno mismo cuesta mucho más que competir frente a otra persona, pero la victoria se saborea por siempre...
Palabras claves: esfuerzo personal, realización personal, deporte, competencia, éxito, fracaso, perseverancia, persistencia, espíritu de superación, zona de confort, sueño, anhelo, aspiración, deseo, renuncia, determinación, carácter, coraje, valor, fuerza de voluntad, disciplina, autodisciplina, sacrificio, autoestima, manejo de la frustración, tolerancia al fracaso.
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