Después de trabajar con varios miles de personas, he identificado un patrón común:
- Tendemos a desperdiciar dinero en el intento de traer a nuestra vida un poco de diversión (puesto que sentimos que no hay dinero para "cosas grandes", nos permitimos pequeños placeres, como un café exprés, revistas, idas al cine o a un restaurante.
- Ahorramos poco o nada.
- Nos convertimos en víctimas de las cuentas. Nuestra actitud es: "Pobre de mí, siempre estaré tratando de hacer equilibrios para vivir".
- Nos concentramos en nuestras cuentas y nos dedicamos a tratar de pagarlas. Cuando eliminar las deudas es nuestra meta, los sueños y la diversión se desvanecen.
- Inconscientemente, nuestro pensamiento se transforma en: "La felicidad es equivalente a saldar las deudas". No nos hemos preguntado: "¿Qué me haría realmente feliz?"
enero 14, 2012
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